Amor Chanel

Muchas veces me he cuestionado, que tienen en común, una pantalla Grand Wega de 61 pulgadas, una notebook VAIO Serie T, una consola Xbox 360 Premium, un Nintendo Game Cube, unos tantos juegos de aquí y allá, telefonía celular, telefonía Iden (Nextel), PDAs, un cuarto amplio donde ubicar todos aquellos artefactos mencionados, una taza de café de Talavera, un cenicero, un paquete de cigarros, una lámpara de Xenón, una guitarra y la estúpida nadería de la persona.

En realidad es una odisea ubicarse y orientarse en un lugar tan portentoso como aquel citado. Principalmente porque abruma tanta tecnología, abruma de una manera prepotente y nefasta; es llegar y prender aquella pantalla y darle la vuelta la sarta de canales que oscilan entre los 250 canales y a eso tenemos que agregarle los canales de música. Las caricaturas de hoy en día prácticamente son una bazofia con patas y deambulando por toda la galaxia, las noticias sencillamente son exasperante, a veces pienso y me lo quiero creer, que los noticieros mundiales, tanto federales como locales, te están picando los ojos y diciéndote una sarta de mentiras, prefiero seguir con la ronda de canales a ver si hay alguno digno de mi visión. Al final contemplo uno que otro capitulo de la serie de National Geographics, y un poco de Animal Planet, pero nada mas cuando empiezan sus sátiros capítulos sobre matanzas de animales, me empieza a dar una repulsión como el ver una espinilla a punto de explotar en mi cara. Al final opto por apagar aquella imponente “caja idiotizante” y contemplo algunos de mis juegos personales tanto para el cubo como para Xbox y no encuentro nada, nada que me apapache, como los apapachos de una mujer o de una puta. Intento mandar todo a la verga y cuando quiero pensar que ya todo se fue al coño, ¡joder¡ suena el celular; quizás la llamada de alguna vieja amiga que por ahí se consiguió mi numero y esta ansiosa de escucharme emputado; después de colgar veo que aquella mujer me robo 45 minutos de mi día y cuando pienso que nada puede ser peor, escucho el chirriante beep, “pi-pi-pi-pi” de la alerta de un nextel socavando muros y fronteras para comunicarse globalmente con mi persona, y me percato que es de un allegado y opto por la opción de no escuchar mas aquel “beep” y contestar la llamada, cuando al finalizar, 20 minutos mas me han sido robados, pero resulto un tanto desagradable un recordatorio de mi PDA… ”Hacer una llamada trasnacional. Objetivo: Verificar si los libros y las tesis del Derecho Canónico y los Principles UNIDROIT han sido enviados y confirmar que estaré en el lugar de la entrega para recibirlos”. quizás los días se tornen un tanto desagradables, y como válvula de escape, opto por encender mi portátil y conectarme – a veces pienso si es necesario estar conectado, es imprescindible o prescindible, y en caso de una o dos, cual es el objetivo tácito – al abrirla me recibe un deleitoso sonido indicándome que se ha encendido con normalidad y con la textualidad VAIO por delante, empieza a cargar, al detectar mis redes, se conecta y corro el Messenger, veo un tiraje enorme de compañeros de la universidad, amigos, familiares, amigas y compañeros del ITESM, como de la IBERO, algunos de cierto despacho en Boston, y el tiraje viene ofreciéndoseme como de 93 personas en línea; abro el Netscape, y abro Haloscan, mi blog, algunos otros de los amigos mas allegados, Gmail, Hotmail, Yahoo, y el tiempo sigue corriendo y ningún malparido hace algo por llamar mi atención, pasa el tiempo y el 99% de las ocasiones tengo que empezar la platica, después de un hola como estas, se ponen en ausentes, “Maldita sea mi suerte” después me aburro, ya no se que hacer en Internet, me aburre, me exaspera, pero opto por esperar un poco mas, y joder, mi catarsis se vuelve neurálgica, ¿Por qué putas nadie quiere platicar?; lo único que me detiene de no lanzar mi notebook por la ventana y que se vuelva mierda, es el costo de la misma y documentos de mucha importancia, que a la vez los cargo en un flash del tamaño de un diente, ¡vete a la verga¡ cierro la pantalla, doy un trago a mi café que esta a punto de quedarse frió y seco, sin sabor amargo melancólico, con una ligera natilla que va dibujando corazones (eso quiero pensar) ocasionada por el transcurso del tiempo y la crema sale a superficie. Prendo otro cigarro, prendo el televisor, “El paraíso de los fumadores” cambio de canal, maldita sea demonios, no hay nada en la televisión, no entiendo para que pagamos facturas tan altas de televisión de paga si lo único que hay es publicidad como en Internet, como en las revistas de Readers Diggest, como en MH, y otras mas. Prendo la Xbox y juego Splinter Cell Double Agent, después de 30 minutos, lo apago, sinceramente después de maldecir en toda mi entrada, no negare que le tengo miedo a la oscuridad y mas escuchando balazos y monos que se asimilan a nosotros manejados por uno mismo; a veces pienso que es lo mismo conmigo. Después de unos momentos de tranquilidad y silencio sepulcral, suena de nuevo el Nextel, “Adelante Attorney, lo invitamos unas cervecitas”… sinceramente lo dejo que se haga garras, como un pinche perro, que se cree este idiota, ando enervado y me invita a una de sus juergas, sinceramente no se si en su amable deseo de que mi presencia colme las suyas, desea que se forme una hecatombe.

Después de un rato de estar a la luz de una lámpara de Xenón, recargando mi taza de café, encendiendo otro cigarro, me dirijo a mi guitarra, la contemplo en su trípode, solo me remito a rasgar sus cuerdas, esta noche no me provocaste, lo siento. Me acomodo en un sofá de piel, amplio para dos cuerpos embriagados de temperatura, me siento en un costado, tomo el control remoto del Theater y selecciono un disco de Neil Young, y selecciono una pista que me permita reflexionar sobre mis haberes y conductas amorfas, solamente el sonido me envuelve, solo es mi mundo Sony y yo, la resonancia cataclismica del bajeo me produce sensaciones lúgubres, donde me esta permitido divagar sobre mi muerte, mis andares y procederes y al final del ciclo solo se esta escuchando aquella canción de nombre “Philadelphia” la cual me hace recordar aquellos momentos en los cuales estudie sin menoscabo y avidez el derecho sajón y me permitió dilucidar la historia anacrónica y rala de los Estados Unidos de América, dando como óbice a la ciudad de Philadelphia la cuna de la Independencia sajona.

Después de media hora de estarse repitiendo la misma canción una y otra vez, en un sonido tertulico, escucho aquello zapatos de tacón bajo, de punta estilete, de sonido negro acharolado, arrastrando las ligeras hebras de la bastilla de mezclilla deshilachada por el uso o a propósito, un perfume a rosas blancas inunda mi recinto, inmediatamente reconozco ese aroma y podría adivinárselo a cualquiera, Paris de Yves Saint Laurent. Y esa figura se posa ante mi, como una divinidad, con un pantalón de mezclilla deslavado, apretado, que deja ver su sublime figura, una blusa de algodón blanca y un saco Channel Blanco con negro, que jugaba perfecto con su ser, como si fuera un capricho de la naturaleza formarla de esa manera. Un beso rompe el silencio, un como estas, lo acelera, y le pido que se quite su saco y que me lo preste por que tengo frió y en vez del saco me da un abrazo, embriagándome en su perfume, en su pequeños pechos de nieve, sintiendo en mi cara el TOP que traía por sostén, hurgando, arremolinándome en sus sobacos rociados de un ligero desodorante con aroma a brisa fresca, por momentos me imaginaba oliendo la boca de una botella de Fabuloso y por mi mente no pasaba mas que “Fabuloso, todo queda, fragante y oloroso. Con fabuloso hace feliz a tu nariz” y créanme que en realidad lo estaba siendo, para este escritor de medio pelo, insignificante para el universo, de vestir cosmopolita y de gustos sonoros y al paladar refinados, no hay nada mas excitante, agradable, confortante, que una mujer no transpire o que huela a sobaco sudado y ese sobaco me estaba excitando, no podía encontrar la transpiración en su blusa, quería forzosamente encontrar un maldito defecto, un puto error para arrojarla al suelo y pedirle que se bañara, que su sobaco olía a comino, que sus glándulas sudoríparas habían hecho un mal calculo y habían secretado uno de los aromas mas repugnante, ese aroma que se te queda penetrado en las fosas nasales y que en cada respirar quema el tracto respiratorio y aniquila alvéolos en los pulmones. Pero chingadamadre que no fue así, yo en verdad estaba disfrutando ese momento, quería hacer el amor a una mujer vestida de Channel y aroma Saint Laurent; solamente conseguíamos que nuestros aromas se mezclaran y exclamáramos la delicia del aroma, una bruma de aromas a sexos en celos, con una pizca de Saint Laurent, otra de Paco Rabane, un tanto de Obao frescura natural, otro de Axe Fusión, vestida de Channel, Skiny, Lavoro, y Prada; alternando en mi suite de Armani, maldita sea, pensaba, nunca había experimentado hacer el amor de esta manera, hacer el amor con Channel y Armani. Sinceramente estar desnudo paso a ser prescindible, no lo necesite, me exasperaba y ofuscaba esa simple idea, queríamos y deseábamos fornipatear vestidos de Channel y Armani. En ese momento de desear fornipatear nos detuvimos, y contemplamos la idea antes mencionada, me desespera el Messenger, me desespera mi portátil, todo lo que me rodea, a veces la gente me ve como si fuera una maquina, un robot, un sirviente, un esclavo, me ven como amo, como maestro, como filosofo, como poeta errante, como estupido, como un pendejo.

¡La nadería del ser cariño¡.- Esas palabras me conmovieron. Contéstame una sola pregunta. ¿Tengo amigos por todo el mundo?, su respuesta fue rotunda y devastadora: “No”.- ¿Porque en el mundo de donde yo vengo, todos somos amigos, donde somos niños y niñas, donde no hay favores de por medio, donde no hay un fin sintético entre cada uno de nosotros, donde el propósito expreso al regalar una rosa no es precisamente quiero fornicar contigo, va mas allá de nuestros cinco sentidos? Muchas veces he sentido desfallecer ante las sincrónicas adversidades de la rabaleria intrínseca de la persona, donde me han dado la espalda, y lo alego y lo lamento ahogándome en un profundo sollozo, un triste lamento humano angelical.

Te diré una cosa, soy mujer de pocas palabras, y me la paso en otros mundos tan cercanos y lejanos como los tuyos, pero naciste y estas aquí tan solo para cumplir tu propósito, para amar y ser amado, para angustiar y se angustiado, para dar amor. Todo lo que te rodea, incluso yo misma, somos sintéticos y artificiales para ti ser, un ser elevado al rango de una conciencia elevada, una conciencia cósmica, que aun no es el tiempo ni el lugar indicado para que lo conozcas. Solo deja fluir el tiempo, quizás el tiempo eres tu y no te has dado cuenta, cierra los ojos y ámame como lo has hecho durante los últimos 20 siglos naciendo, viviendo, muriendo, reencarnando y volver a comenzar el ciclo. Sencillamente para que dejarte si se que en otra vida me volverás amar, lo se y no es necesario claudicar.

Sus palabras me enternecieron el alma, solamente se apagaron mis deseos carnales, y nos dedicamos a mirarnos durante 5 minutos en silencio, tratando de no pestañear, tratando de no respirar, tratando de morir en ese instante para asegurarnos que al volver a nacer nos volveremos a encontrar y nos volveremos amar tal como lo hemos hecho desde el siglo uno de nuestra era.

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