Pasajero sin Final

53:4176. La espera se me esta tornando denza. Mis entrecijos se estan aniquilando conjuntamente. No he probado bocado alguno y hace una semana la camarera me ofrecio de comer y yo me encontraba dormido, me percataba de eso porque la sangre que habia en mis parpados se encendia y lo apagaba con la luz que destellaba por momentos, esperando que me levantara; dormi durante una semana y desperte con un olor perteneciente a esos olores de muerte, el acto de tener cerrada la boca durante siete dias, mis riñones ya estaban a punto de estallar, mi espalda me estaba matando y me estoy sintiendo mal.

 

Despues solo veia sobras correr, se difuminaban con el lento pasar visto a travez de un cristal. Una ligera brisa entraba por la ventila abierta de una ventana y acariciando mi rostro descuidado y quizas por instantes me llenaba de vida.

 

 

Apresuro a prender un cigarrillo y este salio victorioso en la infranqueable lucha de una simple llama contra el viento y su furia.

 

 

¡Apaga el cigarro, calcinas mi tracto!.- Esas palabras provienen de algun lugar, algun asiento anterior o contiguo al mio, de un tono grave, hirsuto, corrompido por el paso del tiempo, aspera, a lo cual no le di la mas minima importancia, lo unico que deseaba era darle algo de oxigeno a mis pulmones, fumar cada una de las cincuenta y dos pequeñas lineas que conforman el papel arroz de un cigarrillo Raleigh, obsenamente grosero cigarro para despues pasar adivinar con temeple y belleza cada insipida y grandiosa fuigura que se forma y se juega en cada bocanada de mi cigarro, embebecido, estupefacto adivinando todas aquellas figuras tan sensuales, que solo a mì se presentaban, jugando, bailando y excitandome.

 

 

Aùn restan setenta y cinco horas para llegar a Cydonya Mensae, solo espero que ella este en el amdem aguardandome, necesito verla esfumandose como el humo. Me esta matando esta sentado, estar sedado, sin saber por que, sin saber que hago en este tranvìa y solo en mi mente un lugar a donde ir o ese lugar llamado Cydonya Mensae. Se acaba la ultima linea de ese cigarro que lo acompaño por casi la mitad del trayecto, ya no se escuchaba aquella aspera voz que pedia a gritos que terminara. Ahora lo veo solo, como duerme aquel hombre, esperando que a su despertar estemos proximos a Cydonya.

 

 

Y durmio aquel hombre sin final.

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