Boûpe – III

1:25 am

 

Hola! Se que tarde un poco, tenía muchas ganas de platicar contigo y saber de ti. Cuéntame como fue la primera vez que la viste.

Fue en la estación Valdealgorfa en Teruel, fue ahí donde la vi la primera vez, después de muchos telegramas y postales, nos dimos la oportunidad de vernos, aunque fuera por un instante. Para mi fue un viaje largo, pero me sentía impaciente puesto que la vería por primera vez y ardía en deseo de abrazarla, sentirla, tocarla, apreciarla. Mi tren llego antes de lo esperado, llegue en la madrugada de un 14 de febrero, había muy poca gente en la estación y me dispuse a esperar, me senté en una banca y me puse a revisar sus telegramas, su último telegrama, su letra, su manera de escribir tan hermosa. Los minutos transcurrían y se acrecentaba mi miedo, el miedo de que jamás llegara. Saque un cigarrillo un De Maurier y lo encendí, perdí la cuenta de cuantos me fume, llego un momento en el que la estación se quedo sola y ahí estaba yo, esperándola, cuando de repente se escucharon unos pasos, me encontraba de espaldas, las piernas me temblaban, y me dijo: Buenos días Señor. Era la misma voz que había escuchado la primera vez, puesto que en una ocasión telefonee con ella y después de tantos días ahí estaba detrás mio. Con temor voltee y la vi, lucia radiante, llena de felicidad, llena de gozo, nunca había visto unos ojos así, era un brillo sin igual, un cabello hermoso, unas manos hermosas, la salude correctamente dentro de mis modales, pero mi nerviosismo no me permitió ver que ella deseaba besarme, y nos besamos, nos besamos hasta cansarnos si se puede decir, porque nunca me cansare de besarla. Pasamos largas horas en la estación de Teruel, pero para mi fueron escasos minutos. Recuerdo con vehemencia cada minuto, cada segundo, cada hora de ese día junto a ella. Ese día fue tan especial que nos marco de por vida en esta vida. Si pudiera regresar el tiempo, sin duda alguna volvería a ese día, a esa hora, ese momento no lo cambio por nada, ese momento nos quedo en el corazón para siempre, sabíamos que haríamos algo, algo sorprendente. Su nombre Angélique.

Es curioso como algunos nacen para ser padres, algunas personas tienen oído para la música, algunos otros son artistas, algunos nada, algunos saben de Shakespeare, algunas son madres y otras saben amar. En mi caso nací para recordar cada momento de mi vida con tesoro, con anhelo y en plena soledad.

 

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