A Country Story

Un día se levanto, tomo una ducha, se alisto, tomo las llaves de su viejo Plymouth Cranbrook, partió de ese motel de mala muerte, 4:15am marcaba su reloj. Salio de The Martin Hotel en Winnemucca, Nevada para poder llegar a Prentice, Wisconsin para poder ver a su amada y a su hija.

El camino sera duro pero vamos en camino, saliendo por la Interestatal 80 sera mas ligero, y sintonice la KNYE 95.1 FM The Big Voice of the Valley, a esa hora se escuchan puras noticias, pero ninguna noticia de ella. Apenas va amaneciendo y ya se deja ver la carretera, vacía como lo suelen ser las autopistas de Nevada, no tengo mucho dinero para pagar un motel, así que tendré que improvisar algo a medio camino, a media noche. Cambiaba de estación continuamente, nada me tranquilizaba mas que el retrato de las dos en el retrovisor y una pequeña nota diciendo “I’ll be waiting for you, don’t be late”, eran meses que no las veía, meses que parecían años. Cargaba con una buena ración de café, crema en polvo, azúcar, cigarrillos, algunas galletas, sabía que no era un viaje de horas, mas bien días pero tenia mucha fe en que llegaría pronto a mi destino y así poder reunirme con mi familia; llevaba mucho tiempo solo, alejado de ellas, pero su retrato en el retrovisor me lo indicaba todo, iba lento pero con paso firme.

El calor hacia estragos en mi persona, tenía sed, y me dispuse a parar un momento en el acotamiento y darle un poco de descanso a mi viejo Cranbrook, por la ventana trasera podía ver unos regalos que llevaba, ciertos detalles, entre ellos un conejo de peluche. El agua estaba caliente y los 43°C no ayudaban mucho, en ciertas ocasiones llegaron a parar algunos autos ofreciendo ayuda, pero no la necesitaba y les decía amablemente que solo descansaba. Me encontraba un poco preocupado por que eran las cuatro de la tarde aproximadamente, en unas horas mas empezaría a anochecer y mi bolsillo se encontraba muy justo, solo gasolina y galletas. Solo descanse un poco mas y seguí mi recorrido, por ahí en la radio sonaba No shoes, No shirt, No problems de Kenny Chesney y recordaba mi juventud, no había problemas.

Me encontraba solo, la radio, su retrato y ya estaba la puesta del sol, me encontraba cerca de Carlin, Nevada, probablemente pasaría ese condado y 50 kilómetros adelante pararía unas horas para descansar, hacer alguna fogata, beber algo de café y dormir un poco; el clima puede ser muy inclemente en el desierto y peor en este, en el desierto de Nevada, tanto por las bajas temperaturas que asolan la noche y los animales que podrían estar merodeando mi lugar en la noche.

Hacia dos horas que había pasado de largo Carlin, necesitaba aparcar y estar en carretera dentro para así poder improvisar un campamento. me interne por Chestnut St. para poder adentrarme un poco y acampar cerca del Río Humboldt y así lo hice. Improvise una pequeña fogata, donde pude calentar agua para un café y calentar una lata de frijoles y poder pasar la noche, después de haber cenado, me prepare mi café y saque de mi guantera una pequeña agenda que ella me había regalado y un paquete de cigarrillos mientras seguía escuchando la radio con un poco de interferencia; veía su letra, sus mensajes, sus notas para mi, algunas fotografías donde salíamos juntos. Termine mi cigarro, cerré la agenda y mi mirada se perdió en el cielo obscuro y miles de estrellas.  Resulta hermoso escuchar como fluye el río. Me dispuse a dormir, abrece mi pequeña agenda, me acerque a su retrato y les di un beso.

Voy en camino.

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