A Country Story – II

En la inmensidad de la oscuridad, en la noche, y solo una pequeña fogata es difícil conciliar el sueño, puede ser la radio, algún animal, el ruido del Río Humboldt o la misma soledad la que hace que sea imposible ello. Sintonizaba la KNYE 95.1 FM The Big Voice of the Valley y escuchaba que era pasada la una de la mañana, y me dispuse a hervir agua para un café…..

Prepare café para los dos, una sola taza. Bebimos de la misma taza, recuerdo que ella no compartía de su café, pero lo hizo conmigo. Bebíamos de la misma taza, en muchas ocasiones tomaba café y le daba un beso y ahí lo compartíamos, era un café delicioso, un solo café para los dos, mientras pasábamos la noche platicando hasta altas horas de la noche, perdíamos la noción del tiempo en esa casa, nos perdíamos abrazándonos, besándonos, haciendo el amor, hasta quedar dormidos, hasta soñar juntos, soñando con ella…..

Desperté de mi letargo, el viento hojeaba mi pequeña agenda, veía anotaciones de ella, la fogata casi se extinguía y mi café se quedo ahí, maldita sea, no sabía a lo mismo, nunca mas un café me supo a lo mismo, solo era café, por mas que quise repetir la formula, jamás volvió a ser el mismo. La radio marcaba las 2:44 am y la oscuridad era avasalladora, el cielo estaba completamente estrellado, yo la recordaba mas y mas, la extrañaba tanto, la amaba tanto, me hacía tanta falta y lo único que pude hacer fue abrazarme de las pocas fotos que tenía y de un sin fin de recuerdos en la oscuridad.

En unos minutos mas seguiría mi camino, me encontraba cerca de Dry Susie Creek y seguiría por la Interestatal 80 para llegar a Elko, la idea es poder llegar por la noche a Salt Lake City y poder descansar un poco, pero siendo honesto mi cuerpo podría descansar, pero mi alma no. Las autopistas son rectas en ocasiones y muy prolongadas, eso cansa, y confunde a la mente, el calor de medio día es muy agresivo y tengo que llegar a una estación de gasolina para poder tomar agua, aún faltan unas horas para que empiece amanecer. La estación marcaba las 3:25am, apague los vestigios de la fogata que había prendido, bebí mi café, tome mi agenda, doble unas cobijas que cargaba conmigo, metí todo en la cajuela y me dispuse a seguir mi viaje, mi viaje hacía ella.

Encendí mi Plymouth y me dispuse a conducir.

La extrañaba tanto a estas horas de la madrugada, buscaba un teléfono público para poder llamarle y escuchar su voz aunque sea por un segundo, me moría por escucharla, era lo único que deseaba en ese momento, me faltaba tanto por recorrer para poder llegar a ella, y verlas.

No me olvides, voy lo mas rápido que puedo mi amor….

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