Revolver

Se puede decir que hace mas de un siglo que no escribo como debe de ser, como antes lo hacia con fervor, con la sangre en cada letra, como una bomba de ego a punto de estallar. Creo que por un segmento breve, perdi la nocio de lo que era, es y lo que significa escribir para mi, fue el paso de mas de un año para volver a encontrar ese significado tan hermoso, escribir, más no escribir por escribir, más bien escribir con un objetivo calificado de indubitable, en mi pensamiento solo existe un objetivo… dejar un rastro fehaciente de lo que se ha escrito, de lo que he hecho, de lo que hare y lo que no.

Mi hijo algún dia podra leer este inverbe diario electronico, podra repasar fragmentos de mi vida, fragmentos del pasado. Quizás escuchando la musica de moda en el 2020, quizás un poco a Mozart, quizás el pueda encontrar alguna especie de magia en todo esto, solo quizás.

Soy felíz, inmensamente felíz, no lo puedo negar, ni dudar, porque tengo una esposa maravillosa, que tolera mi forma de ser, pensar y actuar, que está y estará en esos momentos tan dificiles que proporciona la vida a los mortales como nosotros, un hijo que bendecira cada dia por la mañana con una hermosa sonrisa, con un bello gesto, que con el paso del tiempo adornara nuestras vidas con travesuras, regaños y carcajadas. En momentos de trance filosófico reflexiono sobre la posibilidad de disociar el vínculo madre e hijo, buscando y tratando de explicar esa disosiación, de buscar la manera de extinguirla por completo, más siempre cayendo el la ridícula frustrante de no saber como, de quedarme en el camino en mis explicaciones, solo encuentro un “mañana quizás”.

Dios bendiga a todas las formas de vida humana.

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Alejandro Duartte Lallenmand